El 2 de mayo de 2008 comienza la erupción del Volcán Chaitén. La caída de cenizas cubrió totalmente la ciudad y alrededores. La acumulación de material volcánico y la conformación de lahares, provocó el desborde del Rio Blanco que rodeaba la ciudad. La inundación fue destruyendo rápidamente las casas y los terrenos de sus habitantes, y dividió al pueblo en dos. La Onemi decretó la evacuación de la población de todas las zonas de riesgo, iniciándose el traslado de más de cuatro mil personas por medios terrestres y marítimos. El escenario parecía inminente: se declaraba a Chaitén como territorio inhabitable, en razón de los peligros que provocaba la actividad volcánica o una nueva inundación producto de los desbordes del río. Seguidamente, el Gobierno proponía la creación de una nueva ciudad para refundar Chaitén, el Proyecto Santa Bárbara. Sin embargo, la idea de rehacer el pueblo en otro emplazamiento fue resistida por los chaitetinos, quienes no concebían la idea de tener que reconstruir sus vidas en un sitio distinto al que fueron sacados. El proyecto finalmente se postergó, y bajo la nueva administración se comunicaba oficialmente la posibilidad de volver a Chaitén.

El impacto social provocado por la traumática experiencia constituye sin duda, la arista más compleja del desastre, y uno de los desafíos más importantes para las instituciones, autoridades y organismos que han procurado acompañar el extenso proceso de reconstrucción. En este contexto se comienza a gestar el proyecto para preservar un terreno testigo del desastre, la Manzana 8 de la localidad de Chaitén. Un conjunto de nueve casas cuyas cenizas se alojan acumuladas en su interior y entorno de manera casi intacta, como si la naturaleza quisiera dejar registro y huella de su acontecer. El Museo de sitio de Chaitén, consolidado bajo la concesión, gestión y administración de Fundación Pro Cultura, constituye el primer museo de una catástrofe natural en Chile.