Aumentando el conocimiento sobre el jurel

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El proyecto «Condición biológica del jurel en alta mar» comenzó en 1998 con un crucero metodológico que definió la zona, período y diseño del estudio. Desde entonces hasta 2020 -aunque con algunas interrupciones- la especie ha sido estudiada desde la costa de Chile centro-sur hasta 1000 mn utilizando buques de la flota industrial que opera en la pesquería de jurel.  El objetivo principal es estimar índices relativos de abundancia de huevos y larvas de jurel y caracterizar las agregaciones del recurso durante el periodo de máxima actividad reproductiva.

La jefa de proyecto Carolina Lang señaló: “Este proyecto representa el trabajo colaborativo de tres instituciones IFOP-INPESCA-UNAB. Además, el uso de buques pesqueros como plataformas científicas implica otros desafíos, como la calibración de equipos acústicos y la implementación de protocolos de muestreo, por lo que la información colectada es comparable a cualquier otra investigación. En este sentido, la disposición de la industria y capitanes es valiosa y clave en el desarrollo de las actividades a bordo, que a su vez promueve la participación de los interesados en el proceso de gestión.

Los principales resultados de este proyecto son actualmente utilizados por la ORP-PS (Organización Regional de Pesca del Pacífico Sur) para orientar la toma de decisión y evaluación del stock. Pero también, la información detallada sobre la condición reproductiva, ambiental y trófica nos ha permitido, por un lado, ampliar el conocimiento sobre la especie, lo que es fuente de publicaciones e información para otros estudios, y por otro lado detectar cambios en la distribución de huevos, reproducción y hábitat de desove, que llevan a nuevas interrogantes y la necesidad de integrar nueva investigación para dilucidar los factores que afectan estos cambios.

Este año 2020, logramos utilizar un modelo predictivo que considera las condiciones ambientales para determinar la probabilidad de huevos de jurel en la región oceánica, este esfuerzo busca distribuir de forma eficiente los recursos disponibles, las embarcaciones pesqueras, y tener mayor éxito en el encuentro de huevos. El éxito de esta herramienta la evaluaremos cuando tengamos resultados sobre la distribución de huevos y de ser efectiva, el modelo podría ser transferible a otras especies y estudios de evaluación de biomasa desovante”.

Según explica el director del INPESCA, Aquiles Sepúlveda, “hoy trabajamos en el procesamiento y análisis de la información colectada, que sin duda serán importantes para cumplir los objetivos planteados en el estudio, y también insumo para el desarrollo futuro de la pesquería. Nuestro país mantiene una robusta investigación sobre el jurel y este estudio es un paso más en esa dirección”.

Sebastian Klarian de la UNAB agrega: “Este proyecto da la oportunidad de realizar investigación conjunta. A bordo, la cooperación entre instituciones es mutua en la toma de muestras, como también en la discusión de los resultados. Nuestro rol en el proyecto es investigar la dinámica trófica e inferir patrones de movimiento de jurel. Para esto usamos el lente del ojo del jurel y combinamos la técnica de isotopos estables para conocer su historia de vida. Estos resultados tendrán un impacto en la posterior toma de decisiones y, el avance hacia el manejo ecosistémico”.

¿Cuál es la visión futura del proyecto?

Carolina Lang agregó “Chile y el mundo experimentan cambios y entre ellos, la disponibilidad de los recursos y la salud de los océanos, que también son tema de preocupación mundial. Todos ellos están relacionados y son difíciles de abordar porque hay un presupuesto limitado y múltiples necesidades. Pero entender los cambios en los océanos es el primer paso para desarrollar medidas que permitan una mejor gestión y a nuestros mares seguir proporcionando seguridad alimentaria y bienestar, hoy y en el futuro.

Al recopilar información en los estudios de investigación, los investigadores podemos aprender más sobre el comportamiento de las especies y su respuesta a los cambios ambientales. Pero también, nos prepara mejor para compartir estos conocimientos con los usuarios. Por lo tanto, la colaboración ayuda a construir un puente entre la ciencia y la industria. En este proyecto, el uso de los buques pesqueros como plataformas científicas es clave para recopilar información que apoye la toma de decisiones basada en la evidencia”.